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Estudio revela el poder del Perdón

Instituto psicológico comprobó que el perdón es altamente beneficioso para la curación física y emocional, recomendándolo como parte de la educación de los niños

El Instituto Internacional del Perdón, creado por el Psicólogo Robert Enright, ha incursionado en los beneficios del perdón entre personas con problemas físicos y emocionales; tras años de investigación su director comparte sus bondades.


Robert Enrigth, también coautor de «Helping Clients Forgive: An Empirical Guide for Resolving Anger and Restoring Hope» (Ayudar a los clientes a perdonar: Guía empírica para Resolver el Odio y Restaurar la Esperanza”), refiere que perdonar a otro por una profunda injusticia lleva su tiempo, en algunos casos una terapia de un año, pero que “vale la pena el esfuerzo”.

 

Indica asimismo que el perdón redujo, en los pacientes del instituto, de manera significativa la ansiedad y la depresión. En cuanto a los pasos para perdonar, señala que en primer lugar las personas deben reconocer que han sido tratadas injustamente, reconocer humildemente que esto les ha supuesto un choque emocional y que están verdaderamente enfadadas.

 

“A continuación, si desean empezar la terapia del perdón, –continúa Enrigth– deben explorar lo que es perdón y lo que no es perdón. Por ejemplo, cuando las personas perdonan, no están condonando, excusando u olvidando lo que han hecho contra ellas. Pueden reconciliarse o no reconciliarse”.

 

QUÉ ES PERDONAR

 

Para el especialista, perdonar es reducir el resentimiento y aumentar la benevolencia y el amor hacia alguien que ha sido injusto. Esta es una opción personal, un acto de la voluntad. Reconciliarse es para dos personas recuperar la mutua confianza. “Esto requiere la cooperación de ambas partes. Uno puede perdonar al ofensor y al mismo tiempo tener cautela de esa persona” apunta.

 

De igual modo recomienda el «perdón cognitivo», que son pensamientos de perdón y declaraciones dirigidas a la persona que ha sido injusta. En ese estado, la persona no necesita abordar al ofensor sino realizar este perdón cognitivo en su interior.
“Parte del perdón cognitivo es pensar en la persona como un todo, sin definirla sólo por sus pecados. Todos somos más que nuestras acciones. Somos vulnerables. Somos hijos de Dios” señala.

 

El doctor Enrigth explica que al perdón cognitivo sigue el perdón emocional, la apertura de uno mismo a la compasión y al amor hacia este hijo de Dios que te ha golpeado. “Esto es difícil y puede llevar su tiempo. Algunas personas en la terapia no están preparadas para este paso y merecen comprensión” indica.

 

LOS NIÑOS Y EL PERDON


Para los expertos los niños nos dan un gran ejemplo en cuanto a perdón se refiere, por consiguiente, la educación al perdón es una posibilidad real para ellos. Advierte que a los niños se les puede desanimar a perdonar si están rodeados por quienes ridiculizan o son indiferentes hacia el perdón. Por consiguiente la educación al perdón es vital.

 

El psicólogo y otros colegas han descubierto que niños tan pequeños como los de seis años, pueden aprender sobre el perdón y de esta manera reducir la cólera excesiva. “Una adecuada educación puede convertir a los niños en completos perdonadores, desde el punto de vista teológico, filosófico y psicológico” puntualizó.

 

EL PERDON LIGADO A DIOS


Enright habla también de la dimensión espiritual del perdón. Lo explica como algo que viene de Dios y cómo ingresar al misterio de la cruz de Cristo. Reconoce asimismo que es una enseñanza difícil en efecto, pero que vale la pena esforzarse por comprenderla.

 

“Aunque las personas perdonen sin pretender deliberadamente obedecer a Dios, este comportamiento les puede permitir abrirse a Él pues el perdón está íntimamente ligado a la gracia de Dios. Por este motivo, la oración, la recepción de los sacramentos y la confianza en la acción de Dios en el corazón humano forman parte del perdón” señala.

 

Fuente: © Revista "Fe y Familia", 25 junio 2006.: Jack Comentarios imprimir Imprimir